¿Es posible que las experiencias reales ovni caigan en descrédito por una mala actitud del testigo?
Al margen de la realidad del contacto y su mensaje de alternativa, muchas veces el comportamiento del testigo puede poner en jaque la importancia de sus afirmaciones. Nos hallamos ante un tema más que resbaladizo, en donde la duda, las críticas desmesuradas y opiniones peregrinas se deslizan permanentemente. Y es inevitable que ello sea así, ya que estamos ante un hecho controvertido, discutido y, al mismo tiempo, apasionante. Sin embargo, ello no debe permitir dejar de lado una visión constructiva y objetiva sobre todo el proceso que involucra estrechar lazos con inteligencias NO HUMANAS.
(Artículo ampliado en 2014).
A mi criterio, hay siete aspectos que se deben observar:
1. Ausencia de evidencias
Hablar de evidencias que respalden o, al menos, que otorguen el “beneficio de la duda” en torno a un testimonio de contacto, es muy difícil. Y no porque estas evidencias no existan, sino por el concepto que tenemos habitualmente de “evidencia”. De acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española, Evidencia es “la certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar”. Y me pregunto: ¿existe algo así dentro del fenómeno contacto? Para más de uno sí, pero la mayoría de los científicos contestará un no a boca de jarro. Y no es de extrañarse: todo aquello que no se puede estudiar detenidamente en el laboratorio, siguiendo estrictos protocolos de verificación, no es considerado científicamente.
Muchos investigadores, pues, han decidido reemplazar el término “evidencia” por el de “indicio”, palabra que se entiende como un “fenómeno que permite conocer o inferir la existencia de otro no percibido”. Al parecer, es una definición que se acerca más a la realidad del contactismo. Sin embargo, no todos los casos cuentan con un mínimo de posible de indicios y mucho menos evidencias. Y ello despierta dudas en quienes se acercan al testimonio.
Uno de los aspectos más importantes dentro del contacto es la presencia adicional de otros testigos (para muchos investigadores son más importantes que una filmación o una fotografía), ya que ellos podrían corroborar la experiencia o aportar datos complementarios sobre el fenómeno vivido. Mas la creciente aparición de supuestos contactados que no tienen testigos de sus experiencias, que no disponen de alguna fotografía, filmación o cualquier otro elemento adicional de apoyo, terminan convirtiendo su caso en un completo “acto de fe”. Debo decir que no cuestiono la posibilidad de casos reales ausentes de todos estos elementos, pero cuando se procura proyectar al público un testimonio solitario y aislado, sin el más mínimo indicio de su posible veracidad, los investigadores y el público en general (el más racional, fundamentalmente), dudarán.
A mi entender, si un presunto testigo de contacto está manteniendo una experiencia con inteligencias no humanas a través del tiempo, es importante que procure contar con algún elemento de corroboración. Y no para convencer a los demás de su contacto, sino por sentido común y responsabilidad. Aunque los seres que nos contactan tienen sus especiales consideraciones sobre las “pruebas” que pueden hacer llegar sobre el contacto establecido, si la experiencia es real y positiva, debe confirmarse por sí misma más allá del testimonio aislado.
En la actualidad, algunos testigos que practican el tan de moda “channeling” (en donde se “incorpora” a una presunta entidad extraterrestre o espiritual, como algunos recordados casos del espiritismo), basan la credibilidad de su contacto en la información. Generalmente, se trata de un solo testigo que canaliza a la supuesta entidad no humana. Y al ser todo etéreo o telepático, cualquier manifestación física que despeje dudas se hallará al margen. Obviamente, esto no ocurre en todos los casos, ni con todos los canalizadores, pero hay una tendencia a creer que un testigo de contacto sin indicios de su experiencia, pero con buena información, es suficiente. Como veremos en el segundo punto, aquello de la información también tiene sus traspiés.
2. Informaciones imprecisas y malas fuentes
Si una entidad superior, que se supone posee un nivel de consciencia varios peldaños más arriba frente al ser humano, se “contradice” en sus mensajes, o éstos son sólo repeticiones exactas de otros recibidos, es probable que nos encontremos ante uno de los males más comunes en el contactismo: los mentalismos. Un mentalismo es una “interferencia” del canal o testigo en el posible mensaje extraterrestre. Es decir, es más un mensaje del individuo, o de su subconsciente, que del supuesto extraterrestre.
Recuerdo que una vez circuló una presunta comunicación de extraterrestres en internet, que anunciaba el masivo avistamiento de una nave para el 14 de octubre de 2008. La aparición nunca ocurrió. Más tarde, Bloossom Goodchild, la canalizadora australiana que difundió ese mensaje, reconoció que todo había sido una mentira. No obstante, otros grupos de canalizadores se vieron “influidos” por la carta de Goodchild, y empezaron a recibir mensajes de sus “fuentes extraterrestres” que confirmaban la llegada de “Alabama”, la presunta nave alienígena que todo el mundo vería. Estamos ante un asunto grave: de una pseudo-comunicación se terminó aglutinando a otros “canalizadores” que, mansos, cayeron en el mismo error. Y este escenario lo he visto repetirse en diversos grupos de contacto. El poder de la sugestión es tremendo.

Arriba: imagen tomada de un vídeo en donde Goodchild anunciaba la nave que nunca aparecería.
No hay que olvidar que las informaciones recibidas de entidades no humanas pasa por el “filtro” cultural del contactado. Ello podría darle ciertos tintes al mensaje, sacándolo de contexto. Por ejemplo, si una persona creció en un ambiente cristiano, en un país donde la religión católica tiene mucho peso, no sería raro de que sus mensajes tengan términos que escuchó en su niñez, sea en la escuela o en la iglesia del barrio, o que éstos se refieran reiteradamente a Jesús. Este tema lo veremos más adelante.
Las malas fuentes constituyen otro virus dentro del contactismo que involucra, también, a los mismísimos investigadores. Y lo peor de todo: es un virus casi inevitable por la gran cantidad de información que circula y que muchas veces oculta su dudosa procedencia. Más de un testigo de contacto —y aquí me incluyo— ha decidido ir más allá de su experiencia e investigar todo lo que rodea al fenómeno. Estas informaciones complementarias ayudan a enmarcar la experiencia con los “no identificados”. Pero, ¿qué sucede cuando se cita una información que está probada se trata de un fraude? Más de un contactado e investigadores de los ovnis sostuvieron que la famosa “autopsia de Roswell” era la evidencia definitiva de que los extraterrestres existían. A pesar que desde un principio se sospechaba de un montaje, defendieron a capa y espada la prueba, un film en blanco y negro presuntamente videograbado en una base militar secreta en Nuevo México. Cuando Ray Santilli, el “descubridor” de esos perdidos rollos de 16mm de la US Air Force, reconoció que la autopsia había sido un “muñeco”, la controversia no hizo más que levantarse. Igual ocurre con algunas imágenes de los crop circles, que muestran ovnis trazando las figuras. Y algunas de esas filmaciones fueron creadas en programas VFX de computadora (caso Oliver´s Castle, 1996), timando a más de un estudioso de los ovnis. Si bien es cierto, existen campañas muy bien urdidas para desacreditar el fenómeno de los ovnis, también hay que reconocer que, en más de una ocasión, por no ser preciso con las fuentes, profundo con la investigación, y objetivo con las posibles evidencias, uno peca de ligerezas. Ligerezas que terminan creando un marco de duda en torno al contactado o al investigador.

Arriba: fotograma de la autopsia de Roswell. El presunto extraterrestre, en realidad, era un muñeco.
Personalmente, pienso que hay un expediente abierto con los crop circles (al margen de los evidentemente fraudulentos), con el caso Roswell, las posibles anomalías halladas en Marte y otros enigmas, pero hay que mirar bajo lupa las cosas por separado y, al mismo tiempo, en su contexto. Si se va a investigar hay que ser riguroso con las fuentes y actualizar siempre la información.
3. Organizaciones sectarias
No hace falta que me explaye mucho en este punto. La formación se sectas en torno a un mensaje extraterrestre es un hecho común cuando se agrupan numerosas personas. Desde luego, el término “secta” suena muy fuerte, pero en su acepción literal se ajusta a la mayoría de organizaciones contactistas. El significado de secta es “conjunto de seguidores de un parcialidad religiosa o ideológica”. Si nos apegamos a la definición, ni siquiera la Iglesia Católica escapa. Pero todo es diferente cuando la secta en cuestión es considerada “peligrosa”, y ello puede darse así por diversos factores. Uno de ellos son los líderes y la dependencia de sus seguidores.
Un ejemplo claro lo hallamos en la persona de Marshall “Bo” Applewhite, líder de la secta contactista “Heaven´s Gate”. Él y sus seguidores se suicidaron en California, en 1997, esperando ser “llevados” a una nave extraterrestre oculta en la cola del cometa Hale-Bopp...

Arriba: el controvertido líder de la secta "Heaven´s Gate"
Cuando se crean grandes grupos humanos que siguen un ideal, objetivo o conjunto de principios, la mayoría de las expectativas se centran, consciente o inconscientemente, en la cabeza de la agrupación. Al margen de que esa organización sea visible —si hay cargos jerárquicos, grados o funciones—, o invisible —supuestamente no hay estructura, pero esta existe sutilmente en la práctica—, tarde o temprano el grupo puede devenir en confusión. Usualmente todo se centra en el líder y se genera un lazo de dependencia que lleva al siguiente punto que tocaremos a continuación: el “religioso”. Aunque el líder argumente en su discurso que es uno más y que promueve el trabajo en equipo, lo que en realidad genera la dependencia no son únicamente sus palabras, sino la forma en que se conduce como cabeza de grupo. Hay buenos y malos liderazgos en todas las organizaciones humanas. Pero todo aquel que procure mantener a un grupo girando en torno a sí mismo solo busca tener eternos “discípulos”. Resulta más que complicada la interacción humana al interior de un grupo de contacto extraterrestre. A ver, malos entendidos, divisiones, posturas recalcitrantes, polémicas, es propio de la experiencia humana en todo tipo de organizaciónes, pero es más visible y, hasta a veces, desagradable, en grupos contactistas o espirituales que supuestamente promueven un despertar de consciencia. Lo ideal, desde mi visión y aprendizaje, es fomentar la ausencia de estructuras rígidas, sean éstas visibles o “invisibles”, alentar la comunicación y el real trabajo en equipo de la mano de una visión autocrítica y responsable.
4. Contactismo religioso
Y aquí se complica.
Estoy convencido de la realidad de un mensaje espiritual, positivo, de alternativa y transformación tras la cortina del fenómeno ovni. Pero ello está muy lejos de posturas desmesuradamente místicas que mezclan el contacto extraterrestre con expectativas religiosas o actos de fe. Para ir al grano, he visto gente vestirse de blanco y “rezarle” a los extraterrestres. He escuchado afirmar que Jesús es uno de “ellos” y que viaja en ovni. También he visto a gente pedir a los seres de las estrellas favores espirituales o protección, como si fuesen ángeles y no cosmonautas de otros mundos o realidades. Al margen de que estos seres puedan ejercer algún tipo de influencia positiva en torno a algunos testigos, y de la incuestionable importancia de grandes seres como Jesús en el denominado Plan Cósmico, todo lo que cité anteriormente es harina de otro costal.

Arriba: Claude Vorilhon, el líder del movimiento raeliano, un polémico grupo de origen francés de tendencias religiosas en torno a los extraterrestres. En muchos países europeos es considerado "secta peligrosa": http://www.elmundo.es/elmundo/2005/09/15/sociedad/1126785994.html
En algunas agrupaciones contactistas, el líder —generalmente el testigo original del contacto o el único canal—, se transforma en un profeta, al que se le consulta cosas personales o se le pide consejo para todo lo imaginable. Por si esto fuera poco, la confusión llega a tal punto que el líder termina “apareciendo” en sueños ante los miembros de la organización, quienes reciben mensajes espirituales de él. Ello no ocurre necesariamente por una habilidad psíquica del líder, porque casos y casos los hay, sino que muchas veces los seguidores proyectan en sueños su fe. Entonces se empieza a considerar especial al líder. Deja de ser un testigo. Estar con él es casi como estar con los seres del espacio.
Cuando se pierde la objetividad estas y otras cosas pueden suceder, afectando profundamente la credibilidad de una experiencia de contacto (si es que realmente sucedió). El factor cultural y religioso previo de una persona influye también en todo esto. La recomendación es observar el contacto y vivirlo desde una perspectiva amplia que no esté condicionada por nuestro sistema de creencias o necesidades espirituales. Un contacto real está más allá de todo eso.
El “fenómeno ovni” escapa a nuestro marco cultural y religioso. Su mala interpretación podría generar nuevas doctrinas. No en vano la mayoría de estudiosos piensan que más de una religión se formó por una posible visita extraterrestre en el pasado al interpretarse equivocadamente la experiencia. El transcurrir del tiempo enterró el mensaje original. Sin ir muy lejos, Asthar Sheran, una presunta entidad extraterrestre que contactó con Eugenio Siracusa en Italia, en 1962, se convirtió en la actualidad en una suerte de “Maestro Acendido”, para unos un "ángel", y para otros una entidad reptiloide que manipula a los contactados. Una compleja ensalada.
Incluso, recientemente, Antarel, el ser extraterrestre que está en contacto con nosotros desde hace décadas, ha sido "copiado" por un sujeto que se presenta en Capilla del Monte con el mismísimo nombre del extraterrestre —como una suerte de guía místico, vestido de blanco y rodeado de seguidores—, confundiendo la verdadera naturaleza de estas experiencias. Nosotros no tenemos nada que ver con ese delirio mesiánico que de seguro, como otros casos, terminará mal.
5. Los ovnis y el dinero
Este es otro aspecto controvertido dentro de la difusión del fenómeno ovni, se trate de un testigo de contacto o investigador: un difusor de estos temas que cobre dinero por sus conferencias o que tenga sus libros sobre los ovnis en venta, es un timador o embaucador.
Obviamente, es una generalización injusta.
Montar una conferencia en un auditorio, publicar un libro, o desplazarse entre numerosos países para presentar estos temas, involucra un enorme costo que de alguna forma se debe recuperar. Pero entiendo las críticas.
Lamentablemente, hay muchos casos en que se cobran cantidades exorbitantes por presenciar una canalización de supuestas entidades cósmicas —y se puede pagar con tarjeta de crédito—, o consultas personales con el contactado que hace de vidente para brindar consejos, previo pago, también. Estas situaciones han confundido las cosas y generaron que más de un crítico ponga a todos en “el mismo saco”. Increíblemente, también sucede con los investigadores. Si un periodista escribe sobre fútbol, política o la guerra de Oriente Medio, está haciendo su trabajo. Pero si el mismo investigador escribe sobre los ovnis y da una conferencia sobre ello, se le acusa de estar “lucrando" con los marcianitos verdes. No exagero. Estamos ante un preconcepto cultural: ser investigador del fenómeno ovni, escribir sobre parapsicología, o investigar la historia de la Atlántida, para los detractores, no es serio. Afortunadamente, esta limitada visión está cambiando en los últimos años, gracias a que se dispone de mayor información. Pero no deja de ser una advertencia. Insisto: la esencia de este problema se encuentra en la actitud y la honestidad de la persona. Es verdad que hay gente que ha pretendido aprovechar el fenómeno contacto para montar un negocio (un camino ruinoso, todo hay que decirlo). Pero también es cierto que hay otras personas que procuramos hacer lo mejor de nosotros y llegar a un público mayor. La recomendación es nunca perder el equilibrio y saber conducirse con transparencia.
Y diré finalmente: no todo pasa por el dinero. Muchas sectas y fabuladores no cobran nada por sus actividades y se jactan de ello. Dicen ser más "puros" por no pedir nada a cambio de su "mensaje". Obviamente, es un "gancho" metódicamente urdido. Les interesa algo más que el dinero: ser reconocidos y tener seguidores que alimenten algún delirio místico. Es momento de pasar al siguiente punto.
6. El ego
Otro fantasma que planea sobre cada testigo de contacto. Y más aún si le rodea un grupo grande de personas.
Si se trata de un grupo en donde el lider es el único canal o testigo de la experiencia, las probabilidades de que se le suba el “humo a la cabeza” son mayores. Si logró cierto reconocimiento, ya sea por sus libros, entrevistas en televisión, viajes a diversos países para dar conferencias, entre otras situaciones, podría terminar asumiendo un “personaje” frente a toda la gente que espera cosas de él. En distintos momentos de nuestras vidas los humanos creemos ser importantes por alcanzar algún “logro”. Y en el contactismo se vuelve muy complejo. La exposición, los seguidores, la supuesta "misión encomendada" por los extraterrestres. El testigo de contacto debe comprender que es un elemento circunstacial. En realidad, ¡la experiencia y su enseñanza son las protagonistas! Es el mensaje que activa este fenomeno lo que permanece. Y aunque el testigo de contacto pueda reconocer de boca para afuera todo esto, sus acciones le pueden contradecir, como el hecho de subestimar el aporte o las críticas de quienes le rodean, de sólo tener en cuenta lo que hizo, vivió, escribió o investigó, censurando todo aquello que no le sea beneficioso o que podría quitarle protagonismo. No exagero. Hay casos donde el supuesto contactado se confunde y se proclama “mensajero exclusivo” de alguna entidad extraterrestre… A lo largo de estos años he conocido, por lo menos, a cuatro “discípulos de cristo” encarnados. Si bien considero la existencia de la reencarnación, otro asunto es seguir “viviendo” una supuesta vida pasada en el presente creyéndose portador de un misión especial. Esto lo he experimentado, sobretodo, en los congresos de ufología en donde he sido invitado. Confrontar tanto disparate me llevó a una profunda reflexión.
Pienso que debemos observarnos detenidamente para mejorar, primero que todo, como personas. El hecho de haber vivido experiencias extraordinarias no nos hace especiales ni nos pone por encima de nadie. Si alguien lo está empezando a considerar, se halla en un grave error. Entre más se viva, se aprenda, o se “logre” en la difusión del testimonio de contacto, más humilde se debería ser. Pero una humildad sincera, que escape al discurso y la diplomacia para dar una buena imagen. Hablo de ser tal como uno es, sin mascaras o actitudes creadas. La mayor fuerza del testimonio de contacto es la honestidad.
Desde un principio he intentado mostrarme tal y como soy en todos los ámbitos. Tuve entrevistas en medios de comunicación con astrónomos, físicos nucleares, pilotos de guerra, periodistas escépticos, hasta un improvisado análisis de un psiquiátra chileno —que, afortunadamente, dijo que no estaba loco—, y en otra ocasión la oración de un exorcista español que se escandalizó cuando me escuchó hablar en un programa de televisión en Miami sobre extraterrestres. Al final admitió que no estaba "endemoniado". En todo este tiempo aprendí que podemos cometer errores por intentar "hacer", pero nunca debemos dejar de ser transparentes, ser nosotros mismos, por he allí la clave de la proyección de un mensaje hacia los demás.
7. Catastrofismo
Más de un testigo de contacto ha señalado el fin del mundo o un cambio drástico para la humanidad en una fecha determinada. El problema es la dramatización del mensaje, que en su naturaleza no debería ser catastrofista o apocalíptico, sino de reflexión y alternativa de cambio.
Soy un convencido de que las profecías son advertencias para corregir. Pero el miedo o la pésima interpretación de los mensajes recibidos podrían conducirnos a esgrimir advertencias terribles que no tienen el más mínimo sustento. Lo he visto, por ejemplo, con el año 2012 y la supuesta extinción de la humanidad, o su interpretación más mísitica: el salto a la cuarta dimensión. Un mensaje de seres superiores no tiene porqué estar insistiendo con el fin de la humanidad para una fecha concreta. Todo en el Universo son posibilidades y considero que tenemos un libre albedrío que se activa con la consciencia.
Si seres de otras realidades entregan un mensaje que involucra un evento difícil para la humanidad, otorgan esa información como “posibilidad” y siempre con margen de que se pueda revertir, pues he allí el mensaje de su comunicación. Hay cosas que deben suceder. Lo entiendo. Pero hay otras que pueden y deben ser modificadas.
Yo he vivido esta situación cuando en 2001 hablé de un incidente en Nueva York y su relación con un conflicto posterior en Irak. El mensaje me fue entregado en una experiencia de contacto seis meses antes a los acontecimientos. Lo mencioné en medios de Estados Unidos, entre ellos el programa de Renán Armendáriz Coello, en ese momento el locutor de radio más escuchado del país. Fue un golpe tremendo para mí constatar que los extraterrestre se habían referido al 11S. Pero también, en ese año, mencioné, basado en los mismos mensajes, que en agosto de 2007 podría desencadenarse una importante confrontación bélica con China, situación que, afortunadamente, no prosperó llegada esa fecha (hubo, efectivamente, una tensión entre China, Irán y Rusia con la OTAN, pero todo quedó allí). En este caso, ¿por qué el evento fue modificado? ¿O "retrasado"? ¿El trabajo silencioso de miles de personas que forman parte de la denominada "masa crítica" de consciencia? Sea como fuere, los seres que nos contactan quieren que nos hagamos responsables de nuestro futuro y que co-creemos nuestra propia realidad favoreciendo circunstancias positivas y polarizando aquellas que se insinúan indóciles para la raza humana.
El catastrofismo no es un mensaje que ayude a evolucionar a las personas. Todo cambio basado en el miedo no es genuino. El cambio real se basa en el amor y en la consciencia.
He resumido en estos siete puntos las cosas que todos los investigadores de esa “otra realidad” debemos equilibrar. Nadie está libre de cometer errores. Este camino es un constante aprendizaje...