MENU
Los encuentros con los ocupantes de los ovnis no pueden ser ignorados; son demasiado numerosos…
Doctor J. Allen Hynek.
The Ufo Report.
Fenómeno Ovni / Noviembre 2025
¿Resets planetarios dirigidos?

Acabo de volver de un campamento en la siempre fascinante Talampaya (La Rioja, Argentina). Otro de mis lugares de contacto favoritos en el mundo. La visito desde hace más de veinte años y nunca, pero nunca, he regresado con las “manos vacías”. Más allá de ser escenario de una importante actividad ovni, su cautivante paisaje multicolor, con vestigios paleontológicos y geológicos de unos 250 millones de años, te hace sentir que estás caminando dentro de un lienzo surrealista, plasmado por el mejor pintor. Los pueblos originarios transitaron estas tierras y dejaron, también, importantes mensajes en la entrada del cañón a través de variados petroglifos, símbolos y figuras que narran su vida en la naturaleza, sus rituales místicos y contacto con otras realidades. He abordado este tema ampliamente en mis libros.

Gracias a los amigos de la operadora Volterra y los guías de Parques Nacionales, pudimos reservar todo el camping para nuestro grupo (Talampaya solo cuenta con 42 plazas para acampar). Disfrutamos de una caminata a través de “Ciudad Perdida” (cerro piramidal de basalto) y el famoso cañón de Talampaya. Además de hermosos atardeceres y noches totalmente estrelladas. Y algo más que estrellas…

Y sobre ello quería escribir unas líneas.

Tuve una poderosa experiencia personal la noche del sábado 22 de noviembre.

La resumiré a continuación.

 

Los “sembradores-segadores” cósmicos.

21:30 horas. Estábamos reunidos a cielo abierto en el campamento base. La noche, totalmente despejada, con condiciones inmejorables de visibilidad. Fácilmente pudimos distinguir el paso de distintos satélites, incluyendo la red Starlink. Pero, como ya nos había sucedido la noche anterior, surgieron otros objetos, que por su brillo y comportamiento, se hallaban lejos de ser artefactos humanos conocidos. Recuerdo el paso apurado de dos ovnis que volaban juntos, casi pegados. Parecían danzar entre ellos. Atravesaron diagonalmente la formación de Starlink, como si se tratase de una demostración de que “ellos” estaban allí. En ese momento no tenía la cámara filmadora conmigo. Pero en esta segunda noche estaba preparado para intentar registrar cualquier “anomalía”.

Entonces, volvió a ocurrir: luces “caprichosas” que surgían de la nada en el cielo. Algunas quietas por minutos, para luego acelerar y retirarse en “formación”. Desde luego, encendí la cámara para capturar a los no identificados y, al hacerlo, las luces desaparecían… ¿Por qué? No entendía. En otras ocasiones había podido filmarlas. Insistí. Y el resultado fue el mismo. 

El grupo, entretanto, llevaba a cabo una práctica de mantras mientras se escudriñaba el cielo. Y fue aquí que escuché la voz de Ivika, en un claro mensaje mental. Me indicaba que cuando viéramos las señales, nos dejáramos fluir para ser “proyectados” a una de sus naves en una experiencia mental dirigida, semejante a un “sueño lúcido”. Así lo expresé al grupo. Tal vez algunos de los presentes podrían tener esa experiencia, una inmejorable oportunidad para interactuar directamente con estos seres.

Creo que eran las 22:24 horas cuando un sector del cielo estrellado me “llamó”. Ivika me dijo que una de sus naves estaba estacionada allí, y que hacia ella sería proyectado. Acto seguido, un bellísimo pulso dorado, grande e intenso, surgió en ese preciso lugar y perdí consciencia de mi cuerpo en la silla de camping. De pronto me vi en otro contexto…

En una nítida “visión”, me encontraba frente a Ivika en un espacio pentagonal, blanco e inundado de una fosforescencia del mismo color. La mujer de Alfa Centauri estaba vestida con su típico enterizo color plata.

Me dijo:

Vemos que están muy atentos al objeto detectado”. Ivika se refería al discutido 3I/ATLAS, un descubrimiento cósmico que nos había anticipado en Atacama, en abril de 2024 (leer artículo aquí).

Efectivamente, deben comprender que más allá de la existencia de tecnología extraterrestre, es decir, naves con distintas agendas que surcan el espacio, en silencio y con sistemas de camuflaje muy avanzados, existen también realidades cósmicas ignoradas por el conocimiento científico humano. Algunos de esos objetos son algo más que un cuerpo helado que orbita el Sol. Son sembradores-segadores que pueden propiciar la vida en los mundos o impulsar un reset”.

Ivika parecía estar contestando las preguntas que nos habíamos hecho anteriormente. Le pedí que confirmara esta información.

No les debería sorprender. Fue lo que les transmitimos en el mensaje de Atacama. El objeto (3I/ATLAS), como ya les dijimos, es precursor de otros que entrarán en el Sistema Solar. Son agentes de evaluación. Hay un orden inteligente detrás que no podrían comprender. Estos agentes podrían seguir su órbita y no ser detectados nuevamente. Pero también podrían impactar de lleno un planeta, o fragmentarse y dejar que sus restos se precipiten en puntos específicos como parte de una operación de reset, como ya ha ocurrido antes en la Tierra”.

¿Es lo que va a suceder con este objeto?, pregunté.

Entonces tuve una visión dentro de esta visión, en donde un objeto cósmico se fragmentaba y parte de sus restos quedaban “atrapados” en nuestro espacio cercano. Luego caían a la Tierra…

“Se difundirán noticias que despertarán la alarma, pero no se preocupen, que ello, por ahora, no ocurrirá”, contestó Ivika.

Yo había quedado completamente afectado con las contundentes imágenes. Para mi sorpresa, uno de los fragmentos caía en la región de Sudamérica…

Y no en cualquier zona…

¿Qué pasaría si objetos estelares de grandes dimensiones caen en una zona de subducción como la de Nazca-Valdivia?

En el contactismo, cuando se habla del posible impacto de un “asteroide”, se suele señalar que “Ajenjo”, “Gog”, o como lo quieran llamar, cae al mar del hemisferio norte. Siempre según estos mensajes, el impacto sería al norte del Yucatán (como ya sucedió hace 65 millones de años con el evento que puso en jaque a los dinosaurios) o en la zona del Caribe. Ivika me estaba mostrando otras posibilidades…

Imagen generada con IA.

 

“Hay varias zonas críticas en la Tierra que podrían ser elegidas para los impactos, de acuerdo al efecto que se quiera lograr. Algunas operaciones podrían ser de alcance local, con el fin de generar un evento de consecuencias controladas; pero en agenda hay otras operaciones que podrían significar un efecto a escala global, es decir, un cierre total del programa”

No tengo palabras para describir cómo me sentí con esta explicación y confirmación de Ivika.

Una cosa es conocer algunas informaciones. Otra muy distinta verlas y sentirlas

“Como ya saben, esto no lo decidimos nosotros. Son acciones que responden a un orden mayor que ante sus ojos es cruel y desconcertante. Pero la dinámica de la vida, la evolución de las especies y el avance de los programas de crecimiento han seguido estos procesos. Mas no deben distraerse ante la posibilidad de estos eventos. La humanidad tiene una luz especial que se abrirá paso y permitirá la continuación del programa. Están viviendo momentos muy importantes que les llevará a profundas reflexiones. La visita de los “sembradores-segadores” es una gran oportunidad para dar ese salto de consciencia…”

No pierdan el tiempo. Y no dependan de nosotros y de nuestra aproximación. Gradualmente iremos cambiando nuestro rol y serán ustedes los artífices de la gran decisión…”

Sentí nostalgia pero al mismo tiempo esperanza en estas palabras de Ivika. Comprendí…

Finalmente, la mensajera de Alfa Centauri me habló de algunos lugares de la Tierra en donde grupos extraterrestres de diferentes agendas están “superponiéndose”. Entre esos puntos me mencionó el Nevado Famatina (La Rioja). Este asunto merecerá un artículo aparte…

Volví a tomar consciencia de mi cuerpo. Mi vista se acostumbró nuevamente a esta realidad, en donde las estrellas parecían velas encendidas en la oscuridad. Me quedé con ese mensaje.

“Ellos” se siguieron mostrando en el cielo. Incluso uno de los objetos estáticos desprendió otro que salió literalmente disparado, dejando una estela dorada detrás. Fue hermoso. Pero, tras las luces, había algo más poderoso…

Confieso que esa noche me costó dormir. Recordaba los distintos lugares sensibles en el mundo que Ivika me había señalado. Tenía atragantado en el pecho el desconcierto de la humanidad al ver aquel peligro que venía del cielo, algo que me hizo revivir algunas viejas experiencias que ya he descrito en mis libros. Pero, pese a estos “avisos” y “advertencias”, y la preocupación que naturalmente puede despertar, sentía auténtica esperanza. Como ya dije, una oportunidad.

¿Continuaremos caminando como especie en “piloto automático”? ¿Seguiremos mirando nuestro propio ombligo? ¿O finalmente dejaremos el egoísmo y la estupidez para dar el paso que hace falta?

Cada quien puede tener su propia idea sobre el contacto con seres de otras realidades. Sin embargo, los eventos cósmicos están ahí para aplastar la arrogancia y la indiferencia.

Como bien dijo el astrofísico de Harvard, Avi Loeb: “Mi verdadera esperanza es que recibamos una carta de una civilización más inteligente … y que tengamos la mente lo suficientemente abierta para leerla …” (Medium, 16 de octubre de 2023).

 

Parte del grupo en el cañón de Talampaya. Domingo 23 de noviembre, 2025.

COMPÁRTELO EN



regresar