Acabo de ver la transmisión del despegue de la misión Artemis II. La nave Orión inicia su viaje hacia nuestro satélite natural, marcando un hito: el regreso de seres humanos al entorno lunar después de más de medio siglo, desde las misiones Apolo de los años setenta.
Para ser más preciso, no se trata aún de un alunizaje. Artemis II es una misión de sobrevuelo: la cápsula orbitará la Luna en un trayecto de aproximadamente diez días, probando sistemas críticos —como el soporte vital— que nunca antes habían sido ensayados con tripulación en el espacio profundo.
Es, en esencia, un ensayo general. Un paso necesario antes de volver a posar el pie humano sobre la superficie lunar.
Ese momento, según el calendario actual del programa Artemis, no ocurrirá todavía. Las misiones tripuladas con alunizaje están proyectadas para los próximos años, con hitos progresivos que culminarían —si no hay nuevos retrasos— en una presencia sostenida hacia finales de la década, incluyendo Artemis IV, prevista alrededor de 2028.
¿El objetivo final?
Quedarse allí...
El plan es establecer una base permanente en la Luna, particularmente en la región del polo sur, donde se cree que existen reservas de hielo que podrían sostener futuras instalaciones habitadas.
La Luna, en este nuevo paradigma, no es el destino… sino la "plataforma"...
Un laboratorio, un puerto, un punto de partida para la exploración del espacio profundo. Marte aparece en el horizonte de los planes oficiales. Y, más allá de Marte, algo más aguarda...
Hoy volvemos a la Luna.
Alfa Centauri sigue esperando...
